Arteterapia para habitar lo inhabitable: traumas

A veces, el arteterapia se convierte en un espacio para habitar aquello que es inhabitable, y también inevitable: los traumas.


 

Situaciones que no podemos evitar, sin embargo tampoco habitar

recrear la situación que llevó al trauma de forma reiterada
Podemos recrear la situación que llevó al trauma de forma reiterada, aun y no pudiendo acceder a la información de forma consciente

Hay eventos en nuestras vidas que se pueden convertir en traumas cuando son demasiado dolorosos para transitarlos. Transitar una emoción, o un evento estresante, significa poder sentirlo de forma consciente, recordando y procesando lo que ha ocurrido. Sin embargo, hay veces que no tenemos las herramientas ni los recursos para hacerlo.

¿Qué ocurre entonces?

Estos recuerdos quedan bloqueados en nuestro inconsciente y nos producen formas inadaptadas de comportamiento. Podemos tener miedo de que ocurra de nuevo y vivir en tensión constante, o podemos recrear la situación que llevó al trauma de forma reiterada, aun y no pudiendo acceder a la información de forma consciente.

Por ejemplo la persona que ha sufrido maltrato y trata a los demás de la misma forma despótica, sin ser consciente de ello en muchas ocasiones. O alguien que perdió un ser querido en un accidente delante de una pastelería, y no puede pasar por delante de una porque le produce una gran angustia. Esto pueden ser ejemplos reales y pueden aparecer en distintos grados.

Habitar el dolor es necesario

En situaciones traumáticas es normal evitar el dolor. Tanto por educación como por biología estamos destinados a huir de él. Desde pequeños recibimos mensajes como “no llores”, “no te preocupes por eso”, “tienes que ser feliz”, etc. Y es totalmente normal que los recibamos. El dolor existe para apartarlo. Tanto el dolor físico como el psicológico es una alarma que nos dice que algo no va bien, de modo que debemos evitarlo.

Sin embargo, evitarlo no significa negarlo, y es algo que nos ocurre a menudo. Evitarlo es hacer que la situación termine, es cambiar ese sentimiento de dolor por uno más positivo, pero evitando pensar en la situación y negando el dolor, éste se convierte en patológico. Queda relegado a un espacio que no podemos ver pero que existe en nosotros y nos va dando punzadas para que lo miremos. Es como un niño que quiere la atención de su madre, cuando es ignorado busca otras estrategias para ser visto, gritando más y más cada vez.

¿Qué podemos hacer cuando esto ocurre?

Bien, es un poco conflictivo decir que la solución es la misma para todo el mundo. Cada persona tiene unas necesidades específicas y, realmente, hay personas o situaciones que son demasiado dolorosas para transitarlas, y es mejor dejarlas relegadas y vivir de la forma más adaptada posible con esa espina donde está. Sin embargo, en la mayoría de los casos se hace necesario transitar el dolor, procesar el evento de forma consciente, para poder pasar página.

Cómo vivir el trauma sin rompernos

Procesar un trauma de forma consciente es muy peligroso. Si queda escondido en una memoria inaccesible es por algún motivo. Es, seguramente, porque no tenemos las herramientas y el apoyo para poderlo procesar en ese momento. Es por eso que buscar el apoyo profesional y de las personas queridas se hace imprescindible.

Arteterapia para habitar lo inhabitable

Es aquí donde el arteterapia nos puede ayudar a habitar lo inhabitable, los traumas.

Lo simbólico, la metáfora, nos ayuda a preparar el terreno. A través de la expresión artística podemos representar cosas que no tienen palabras. Poner palabra a esas emociones, a ese dolor, se hace todavía más doloroso y, a veces, da demasiado miedo decirlo en voz alta. Con la representación pictórica, en cambio, podemos expresar mucho más sin ser del todo conscientes de lo que estamos plasmando. El tabú de lo que pensarán (los demás o uno mismo) desaparece, y nos permite liberar tensiones.Representar el dolor a través del arte está socialmente aceptado.

Además este es el primer paso para poder revivir el dolor. Es como una vacuna. Vivimos el dolor de una forma simbólica, más suave, lo cual prepara el cuerpo y la mente para poder revivir la situación traumática. Sin embargo es importante revivirlo en sesión. El arteterapia requiere un arteterapeuta, porque aunque sea menos doloroso, es importante que haya un sostén y alguien con quien poder transformar el arte en palabra.

La arcilla es un material muy potente para transformar emociones.

Transformar lo inhabitable en habitable

El papel del arteterapia, además de poder transitar ese dolor, es poder transformarlo. El primer paso para transformarlo es vivirlo, ser plenamente consciente del dolor y de lo que lo provoca. Si no sé qué me duele no le puedo poner remedio. Un “analgésico genérico” no sirve cuando se trata de dolor emocional.

El siguiente paso es poder convertir ese dolor en una tristeza más adaptativa, que podamos revivir sin rompernos, y para eso también la representación simbólica tendrá un papel esencial. Y por supuesto el papel del arteterapeuta para sostener y promover el cambio al ritmo que la persona pueda hacerlo.

 

El coronavirus como generador de traumas

Durante la cuarentena mucha gente ha perdido seres queridos sin poderse despedir adecuadamente. Un duelo sin el ritual que le corresponde se puede convertir en una situación traumática que nos puede dejar secuelas. Es importante que busquemos la ayuda que necesitamos.

El arteterapia nos puede ayudar a habitar lo inhabitable, estos traumas que nos pueden afectar en la vida diaria. También hay otras terapias, como la danzaterapia que nos permite habitarlos desde el cuerpo o la músicoterapia. Sea en el formato que sea, a veces la terapia psicológica se hace necesaria. No te quedes sin buscar el apoyo que puedas necesitar.

 


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Meritxell Via Rodríguez

Meritxell Via Rodríguez

Arteterapeuta, Psicóloga e Ilustradora. Acompaño a las personas en su proceso de crecimiento personal, ayudándo a recuperar la confianza en sí mism@s y hacer conscientes sus emociones para sacar el mejor partido de ell@s mism@s.

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