Juego simbólico con títeres

Jugar con títeres es un juego simbólico muy potente como método de expresión. Hoy te introducimos a una de nuestras actividades para establecer una nueva herramienta de comunicación.


Cuando el calcetín tiene algo que decir

Juego simbolico con calcetín
Cuando el calcetín tiene algo que decir

Dentro del ámbito del arte dramático o psicodrama, el actor da vida a objetos inanimados (teatro de títeres) y se comunica con el público a través de estos seres fantásticos convertidos en personajes. De igual manera los niños establecen una comunicación con el medio ambiente que les rodea a través de un animal de peluche, un trozo de tela con gafas, o simplemente una carita dibujada en sus dedos. Estos “amigos títirescos” son compañeros de juego, van con ellos al colegio y de paseo, se convierten en confidentes escuchando sus problemas. Jugar con títeres, lo que el calcetín tiene que decir es aquello que muchas veces no se atreven a decir por el juicio social. El calcetín puede hablar sin tabúes.

  • ¡No, No! ¡Benjamín, así no es la canción! – decía Eva a la bola de plastilina de colores, con el tono de una profesora. ­
  • Tal vez no escucha porque no tiene orejas – apuntaba su Madre.            ­
  • ¡Es verdad! Le haré unas muy grandes para que aprenda todo muy bien­ – respondió Eva de 5 años.

Jugar con títeres a cualquier edad

No solo Eva, sino también su madre, establecieron un pacto, en el cual ambas pueden jugar entre estos dos mundos: la realidad y la ficción. Los títeres son grandes aliados como una herramienta educativa y de autoconocimiento, pueden ayudarnos a superar procesos difíciles y disminuir el grado de ansiedad y estrés.

Lo más importante es jugar con los títeres y olvidarnos de nuestro papel como adultos para compartir con los niños la imaginación y creatividad, aquello que el calcetín tiene que decir es parte del juego.

Ideas para construir un títere calcetín: El monstruo de colores

  1. La historia

“Había una vez un monstruo que no sabía lo que sentía. Estaba echo un lío. A veces sentía rabia y miedo, o rabia y tristeza, o calma y alegría, o calma y tristeza. O todo a la vez… Hasta que aprendió a distinguir que cada emoción tenía un color diferente, que podía separarlas y ponerle un nombre a cada cosa y cada cosa en su sitio y saber, por tanto, que es lo que sentía en cada momento. Hasta que un día se encontró con una niña que no había visto nunca y sintió una emoción de la que todavía no había oído hablar, pero esa…es otra historia. “(1)

  • Podemos crear nuestro “títere-monstruo” a partir de una historia escrita anteriormente y construir el personaje con todos los datos que ya sabemos. Es posible utilizar cuentos, novelas, historias inventadas o anécdotas familiares.
  • Otra opción es crear primero los títeres a partir de objetos que tenemos en casa y jugar con ellos para descubrir el aspecto físico del monstruo, cómo es la voz y si tiene pelos y garras. Tal vez nuestro amigo corre ágilmente o da pequeños saltitos, llora porque no quiere hacer deberes o le encanta comer galletas. Al jugar con nuestro monstruo, le damos vivencias propias, deseos y sentimientos, con esto tenemos elementos necesarios para desarrollar una historia y los diálogos. 
  1. Los materiales
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Descubrando nuestros propios recursos creativos

Recolectamos todos los objetos y materiales que tenemos en casa y que estemos dispuestos a donar para el nacimiento del monstruo. En la construcción integramos diferentes procesos artísticos, como la pintura, el modelado, el collage, la costura, etc. lo cual nos permite pasar de un lenguaje a otro en el mismo proceso de creación. Existen títeres de materiales reciclables (todo aquello considerado basura nos sirve) objetos viejos a los cuales se les ponen ojos y dientes feroces, papel, cartón, madera, y hasta una sombra proyectada sobre una pared, con la luz adecuada, puede ser un títere gigante. Lo más importante es que no compremos nada, que descubramos nuestros propios recursos creativos y que sea elaborado por nosotros mismos, ya que eso crea un vínculo muy cercano con el títere.

 ¿Y tú, cómo imaginas al monstruo calcetín?

 

(1) Llenas Anna, El Monstruo de Colores, Flamboyant (2012)


 

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Karla Miranda

Karla Miranda

Actriz & Gestora Cultural

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