Saber observar. Los sentidos no nos engañan… pero sí lo que sabemos, y lo que sabemos entra en conflicto con la capacidad de ver.


A estas alturas, la ciencia sabe que el ser humano no puede ser imparcial. Las buenas investigaciones científicas están llenas de anonimatos y estrategias para que los científicos que trabajan en ellas no puedan acceder a los resultados y manipularlos. No siempre sería un acto premeditado y malévolo, pero se sabe que el ser humano manipula lo que ve para que encaje con sus experiencias propias. Es un mecanismo de defensa para no entrar en crisis existenciales constantemente.

Cambiar las calles por las que pasamos cada día

Así, cuando percibimos algo, nuestro cerebro usa la información previa que teníamos para que lo que vemos tenga sentido dentro de nuestro mundo interior. Esto nos impide ver nuevos horizontes y nos bloquea a la hora de crear cosas nuevas.

Aun así, hay formas de ampliar nuestro rango de visión. Primero ser consciente de nuestros patrones de pensamiento, de los cuales hablamos más en otro post. Así, ser capaç de mantener bajo control conocimiento previo y poder mantener la mente abierta nos permite percibir más cosas y mejora la capacidad de nuevos aprendizajes.

Saber observar, por dentro y por fuera para resolver bloqueos

Lógicamente, esto tiene repercusiones en nuestra capacidad creativa y de resolución de problemas, como ya te habrás imaginado, reduciendo los bloqueos y mejorando dichos procesos.

La meditación, por ejemplo, ha demostrado tener grandes beneficios a estos niveles porque precisamente nos permite estar más abiertos sensitivamente, y reduce las interferencias de pensamientos bloqueantes.

¿Qué podemos hacer para mejorar nuestra capacidad de observación?

Hay algunos ejercicios que nos pueden ayudar a abrir más los ojos y a incrementar nuestra capacidad creativa.

  1. Cambiar los recorridos habituales, por ejemplo cambiar las calles por las que pasamos para ir de casa al trabajo cada día. Cambiar una rutina como esta obliga a nuestro cerebro a estar más abierto a su entorno y nos permite abrir las fronteras de los sentidos en otros aspectos también.
  2. Intentar encontrar estímulos nuevos cuando pasamos por un sitio por el que solemos pasar. Por ejemplo cuando vamos al supermercado, buscar por la calle cosas que no habíamos visto nunca, como una planta, una ventana, una tienda… Obligarnos a fijarnos en el entorno buscando algo hace que nuestra cabeza funcione mejor, y nos sorprenderemos viendo cosas nuevas aunque habíamos pasado por delante una infinidad de veces.
  3. Dibujar objetos de nuestro alrededor. Aunque no sepamos dibujar o no tengamos interés en ello, cuando intentamos representar algo de forma plástica, tenemos que esforzarnos en percibir ese objeto y no lo percibimos pasivamente. La actitud y la intencionalidad nos ayuda a entender el entorno y a percibir de formas más plenas.

Estos son solo algunos ejercicios pero hay muchos más. En realidad, si te das cuenta, tienen mucho que ver con la meditación. La meditación al fin y al cabo, consiste en focalizar la atención en una cosa cosa, ya sea la respiración, sensaciones corporales, o el entorno.

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Meritxell Via Rodríguez

Meri

Arteterapeuta, Psicóloga e Ilustradora.

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